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SENIOR MASCULINO 1ª REGIONAL 2013/2014

Con el triunfo en el torneo del 50 Aniversario de La Salle, concluyó el periplo en las categorías de formación del equipo dirigido por Mario desde benjamín, hace 11 temporadas. La mayor parte de los jugadores pasaría a categoría senior la siguiente temporada y tocaba decidir como afrontar el futuro de este equipo que tantas alegrías proporcionó al club.

 

Desde ese momento, incluso antes, se trabajo para tomar la mejor decisión de cara a viabilidad del equipo y sobre todo a su perduración en el tiempo. Se presentaban dos alternativas. La primera, y más conservadora, era la de competir en el nivel senior de Educación y Gestión, con la idea de aclimatar el equipo a la categoría senior y servir como preparación para futuras temporada. La segunda, y más arriesgada, suponía jugar en la categoría Regional de Federación, tratando de competir desde el primer día al máximo nivel posible, intentando superar retos día a día y comprometerse a trabajar en cada entreno y cada partido, así cómo, a cuadrar el elevado presupuesto de un equipo en esta categoría.

 

Las dos opciones presentaban sus pros y sus contras, pero finalmente se opto por la decisión más valiente debido a la perseverancia de los jugadores de competir al más alto nivel y dejar patente su madurez deportiva e intelectual. La primera decisión importante ya estaba tomada de antemano, Mario dejaría la dirección del equipo desde los banquillos y pasaría a jugar con "sus chicos", independientemente de la competición que se jugase. Era la guinda perfecta a esta relación de "hermano mayor" que Mario tiene con los jugadores con los que ha compartido vivencias durante tantos años.

 

El siguiente paso, también estaba dado antes de decidir donde jugaríamos, Mario me ofreció hacerme cargo del equipo. Y a pesar del enorme reto que supone tanta responsabilidad, acepté sin dudarlo. La calidad humana del grupo, unido a su potencial deportivo, hacia imposible no aceptar el ofrecimiento. Tocaba buscar ayuda para compartir responsabilidades y alegrías en este desafío. El primer nombre que se me vino a la cabeza, resulto ser a la postre, mi actual compañero de fatigas, Alberto Muñoz. Era la persona idónea, por su carácter, experiencia en el club, conocimientos y sobre todo, calidad humana. Tras un sondeo inicial, medio en broma, medio en serio. Le ofrecí llevar el equipo entre los dos, ni primer, ni segundo entrenador, ni ayudante. Responsabilidad compartida al 50 por ciento. Lo cual acepto casi inmediatamente.

 

En este punto, solo nos faltaba lo más importante, formar un equipo. La idea inicial, consensuada entre jugadores y técnicos, era tener una plantilla amplia, 15 jugadores (3 de ellos porteros) que nos permitiese trabajar todos los aspectos del juego durante los entrenamientos. Así como, poder competir al máximo nivel cada partido durante toda la temporada. Partíamos de la plantilla de la temporada anterior, con 11 jugadores, pero las primeras noticias no fueron buenas, Carrión, Cuevas, Cence, Alvaro y Pabo, no podían continuar en el equipo por diferentes motivos. Nos hubiera gustado contar con ellos, pero las circunstancias personales de cada uno mandan. Estabamos en un situación crítica. Solo contábamos con Diego, Murillo, Muñoz, Iván, Alex y Tamame más la incorporación de Mario. Siete jugadores de los quince que nos habíamos marcado como objetivo.

 

Tocaba tirar de contactos, llamar a amigos, e incluso poner anuncios en diversos foros, solicitando jugadores para sumar a la causa, que asumiesen las mismas responsabilidades y obligaciones que los que ya estaban y que se comprometiesen al mismo nivel. El resultado de estas pesquisas nos llevo a contar con un grupo de 17 jugadores, llegados por diferentes vías, con los que comenzar a trabajar para conformar un equipo.Y así poder escoger a los que creíamos merecieran estar en el grupo.

 

Llegamos al punto en el que teníamos que decidir quienes serían nuestros quince jugadores, contando con 16 personas que merecían estar entre los elegidos. En ese momento, nos encontramos con la desagradable noticia que Tamame, en un ejercicio de brutal honestidad, renunciaba a estar en SU equipo al no poder acudir a ningún entrenamiento por coincidirle con sus estudios. Intentamos convencerle para que reconsiderase su decisión, pero él se mantuvo firme. Al considerar injusto, que no pudiendo entrenar y estar al nivel que a él le gustaría, pudiese quitarle minutos a gente que hubiera estado trabajando durante la semana.

No nos podíamos permitir perder los valores que aporta Pablo, por lo que le ofrecimos formar parte del equipo como delegado, y así, aportar su granito de arena para hacer mejores a sus compañeros. No tardó ni un segundo en aceptar. En cualquier caso, la ausencia de Tamame de la pista es un paréntesis de una temporada. Tiene sitio garantizado en el equipo cuando sus ocupaciones le permitan estar al mismo nivel que el resto.

 

Esta mala noticia, nos evito el mal trago de tener que descartar a una persona. Todos habían mostrado su compromiso con el proyecto. Lo que nos había llevado ya a tomar la decisión de jugar en Regional. Cada uno de los nuevos procedía de sitios diferentes, con sus distintas cualidades, pero todos tienen en común su capacidad de trabajo, sus ganas de aprender y mejorar, además de una gran calidad humana. Completamos el equipo con Quique, Robledo, Wayak, Mateo, Luis, Sevilla, Hector, Rubén, Robledo y Dani, que regresa al equipo tras haber tenido que dejarlo la temporada anterior por cuestiones de edad.

 

El remate final para poder dar un salto de calidad al equipo, nos llego desde el club. La incorporación de Jorge como preparador especifico de los porteros del club, nos está permitiendo tirar de él para dedicar la atención que se merece la preparación de los guardametas.

 

Se nos presenta, tanto a entrenadores, como a jugadores, una apasionante temporada, cargada de novedades. Pero con la ilusión y las ganas de trabajar para que todos seamos mejores al terminar la misma. Y hayamos cumplido los objetivos marcados: competir, aprender y sobre todo divertirnos.